martes, 25 de noviembre de 2014

breathless moments

Es como si una fuerza, 
contraria a todo lo anterior, 
chocara contra todo lo que hay en mi cabeza.      
(Que no es poco)

Me ardes demasiado.
Me cuestas muchísimo.
Me tienes esperando clemencia.
Y te tengo destruyéndome cada día un poco más.
(Que no es poco)

Es como si toda la impotencia guardada, 
quisiera salir de golpe, 
pero no tiene más vía de escape que unas simples letras.
(Que no es poco)

Quieres saberlo todo, 
cuestionar cada principio, 
y estar siempre en la parte más alta.
Y estoy harta.

Por todas las personas que te lanzan cuchillos pero luego te acusan de haberlos recibido.
Por todas las cosas que te dan la vida mientras a la vez te la quitan.
Por matarme.
Por ti.

Estamos apostando por una vida,
donde no haya cabida
para todos los momentos
que nos dejan sin aliento. 
Y que también te lo devuelven cada vez que estas a punto de ahogarte.
(Que no es poco) 



sábado, 15 de noviembre de 2014

Alfileres buscando globos.

Después de todo, supongo que estas cosas pasan.
Cuando toda la luz se apaga de golpe,
y es entonces el mejor momento para saber que siempre has estado completamente a oscuras.

Y aunque tengo mucho que agradecerte, 
en este caso, y no desde hace poco, 
los malos momentos ganan a los buenos.                                                                               (Qué pena).

Supongo que el primer síntoma de admiración es la imitación, 
y aunque en tu caso se quedaba demasiado corto,
rozaba el límite de no saber distinguir.

Y luego apareció lo que considero mi mayor golpe de suerte.
Y tú querías.
Pero no conseguías.

Aunque quieras convencerme,
da igual,
estoy ya demasiado rota.

La impotencia sabe hacer de las suyas,
quizás por eso estoy escribiendo esto.
Pero, no te preocupes, las cosas van a seguir tal cual están.
Yo hundiéndome más,
y tú empujándome hacía abajo.

Y sé que lo peor de toda esta historia no soy yo, 
ni tu, 
son las actitudes.

Por querer cambiarme, 
por querer imponerte,
por querer saber más de mi que yo misma,
por obligarme,
por ponerme en el lado oscuro de todo.

Por no querer esperar,
por intentar volar demasiado alto,
por dejar las cosas a medias,
y por, al fin y al cabo, echar sal en la herida ya abierta.

Tú eras el lugar favorito para hacer desembocar mis lágrimas.
Tú te las merecías. Todo eso y más. Cualquier cosa a mi alcance.
Pero ya no.

Qué pena que el miedo nos impida hacer determinadas cosas,
dar pasos en falso,
seguir mintiendo.

Qué pena que sea más fácil obviar.


viernes, 7 de noviembre de 2014

realidad ardiendo

Lo siento,
casi tanto o más
que la primera vez.

Lo siento,
por haberte obligado a tanto
cuando no merecías nada.

Lo siento,
por hacerte cambiar.
Y porque ya no eres tú.

Lo siento.
Y sé que la culpa íntegra
es sólo mía.

Lo siento.
Lo siento de veras.
Ojalá algún día,
puedas perdonarme.

Y aunque te estaría eternamente agradecida,
sería peor que reconocer
que estas a punto de explotar.

Ojalá nada de esto nos viniese grande.
A las dos.
Y aunque pudiéramos llegar a ser uno otra vez,
sería peor que volver a pasar
por destapar todo.

Ojalá tuvieras cuanto te mereces,
sin una mente suicida.

Y aunque no te quieras
ni a ti misma
ni a mi, tranquila.
                                                                                 Compartimos la misma piel.
Ojalá supieras cuanto lo siento.
Y aunque ya es hora de que las cosas salgan bien,
sería peor darse cuenta
de que aún nos queda demasiado para lograr algo de equilibrio.