Y no hay vuelta de hoja,
aunque tu ya estés con media página doblada.
Te conoces.
Y a veces no sé si eso te gusta.
Odias que no entiendan,
que cuanto mas vacía te sientes,
es cuando mejor estás.
Y que no hablas de sentimientos.
Y no hablas de ellos porque en ese terreno resbalas.
Te queda mejor la raya del ojo desgastada (como tu garganta)
y tu pelo detesta la humedad.
Te gusta lo básico y simple.
Un vaquero ajustado ojalá holgado y cualquier camiseta.
Mientras muchos días sólo marcas caminos sólo porque ya te los sabes,
muy pocos te miras y te reconoces.
Y entonces vuelves a la vida,
como la flor que se pasa todo el invierno apagada para sólo salir una semana al sol.
¿No ves a todo el mundo gritándote?
Después vuelve la oscuridad.
Espera, ahora la oscuridad es azul. Azul otra jodida vez.
Y te estás cansando.
Es la etapa que toca ahora.
Tranquila, ya sabes de que va este juego.
A lo mejor se te nota más de la cuenta,
quizás la buena actriz flaquea en todos sus bandos.
Y pensándolo bien,
estás deseando explotar.
No te quejes.
Qué frío.
¿ ?
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