Te quiero, por encima de todo
y por debajo de nada.
Te quiero por cada segundo,
cada palabra,
cada imagen,
cada parte de ti (puesta, de algún modo, en mi)
Te quiero cuando sabes que no llevas razón
y aun así te empeñas en creer que sí.
Te quiero por cada vez que lees
mi mente en el aire,
mi cuerpo en braille,
mi alegría en versos
y mi mundo (puesto, de algún modo, en ti)
Te quiero cuando me empiezas el día
y no sé si me lo acabas.
Te quiero, tanto, que ni yo misma
(me) encuentro sentido a esto.
Te quiero por ser mi verano,
mi otoño,
mi primavera
y mi frío (muy frío) invierno.
Te quiero, cuando me besas a destiempo
y me abrazas a medias.
Te quiero, por deshacerme
y por no intentar reconstruirme.
Pero, sobre todo, me quiero por escribir estas cosas en el momento correcto y dejar que vean la luz cuando no encajan en ningún contexto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario