domingo, 12 de octubre de 2014

La palabra 'mamá' no es capicúa.

Lo cierto, es que no sé como empezar todo esto.

Como describirte,
como contarte (en tan pocas palabras)
lo importante que eres para mí.

Y créeme que siento no poder haber visto
a través de casi la misma pupila
todas las cosas que ahora te definen.

Me gustas tanto,
tanto,
que sé que no podría haber pedido nada mejor,
que poder celebrar otro cumpleaños más contigo.

Espero que no te importe,
cada vez que te despierto antes de tiempo,
cuando busco más abrazos de los necesarios
y las veces en las que me quedo sin saber qué decir.

Gracias por todo,
lo pasado,
el ahora
y el magnífico futuro que quiero tener contigo.

Gracias por reír,
por ser,
porque no hay nadie mejor que tú
para ser todo lo eres.

Pero, en especial,
gracias por hacer que cada parte de mi
sea una parte tuya
y, gracias, por poner en mí
todo lo que tu eres. (Y es fantástico)

Al final, esto hace rato que,
ya no me vale,
para expresar,
lo inexpresable.

Y, lo cierto, es que no sabría como acabar esto.
Así qué, concédeme el mejor de los regalos.
No dejes de cumplir años,
no dejes de cumplirnos,
no dejes de vivir.

No te vayas nunca,
mamá.

Te quiero.
Feliz cumpleaños.

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